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Anoche soñé con una mujer...


Llovía, y yo me cobijaba bajo la marquesina de la parada de guagua. Enfrente una mujer hacía lo mismo bajo el mínimo techo que ofrecía la cabina de teléfono. En medio, la carretera, convertida en río que todo se llevaba. Ella me miró mientras yo la miraba. Quién mira a quien, me preguntaba. Sonreí señalando con la cabeza el agua que caía del cielo, y ella me devolvió la sonrisa con un mohín de qué se le va a hacer. Cruza el río, ven a mi y no dejaré que te mojes, pensé. Cruza el río, ven a mi y nos mojaremos juntos, pensó ella. Vamos hasta la mitad de la carretera y dejemos que el río nos lleve a donde sea, pensamos... pero no nos movimos. Llegó la guagua, subí, pagué. Llegó un coche, abrió la puerta y se subió. Yo en una dirección y ella en la otra, como islas con un mar en medio separándolas, islas que se atraen y se alejan un centímetro cada eon, a cámara lenta, de forma imperceptible para los ojos ajenos, tan rápido desde su punto de vista.

Llueve, siempre llueve sobre mojado.

Anoche soñé con una mujer... y no la he vuelto a ver.

(Vídeo descubierto a través de Spleen, un blog más que recomendable de Malena Ezcurra)

8X

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Colgado a las 9:14 por pervertido y guardado en | 12 tocadas de cojones »

Solo


La presa de las Niñas no estaba ni a un tercio de su capacidad. Da igual, sigue siendo una vista impresionante. Ni a dos metros de mi un pato salvaje come hierbajos como si degustara una ensalada. El sol asoma timidamente a mi espalda y el café comienza a burbujear en la pequeña cafetera al fuego de la cocinilla de campaña. Me bajo de la piedra que uso como observatorio y echo azucar en la taza de plástico amarillo - mucho azucar-. Cuando me sirvo el café el pato me mira para soltar un escueto "cuacua". - Huele bien, ¿Eh?- saco el móvil y lo miro de nuevo. Las siete y media de la mañana, y sobre la hora la señal de las dos llamadas perdidas a las doce de la noche. Mis ojos vagan hacia la orilla contraria mientras enciendo un pitillo. Es extraño lo reconfortante que puede llegar a ser el frío a veces. Es como si te hiciera más consciente de los límites de tu piel. El móvil me quema en la mano, así que vuelvo a metérmelo en el bolsillo. "¿Qué me dirá?", pienso mientras apuro la taza de café.

Todo momento tiene su canción


Discover Maná!


El jueves por la noche, por fin, después de tantos años, me dejó tocarla. Todavía no sé ni como me atreví. Estuve torpe, con las manos que no parecían mías. Aún así, volver a sentir cómo se estremecía con mi contacto fue maravilloso, pero cuando intenté besarla retiró la cara. Lo entiendo. No es fácil para ella. Sigue pensando que está enamorada del otro, que es lo que quiere y lo que desea, ha invertido mucho tiempo y esfuerzo en esa relación. ¿Y yo qué soy? Sólo un amigo, un desahogo, un sustento, un salvavidas. Y lo entiendo. Me lo repito una y otra vez, lo entiendo, lo entiendo, lo entiendo. No me engaño, no quiero engañarme. Ya tuve mi oportunidad, y la cagué. Sé cual es mi sitio en toda esta historia, incluso creo que, llegado el caso, no sé si sabría amarla como ella quiere que la amen. Pero eso no impide que siga levantándome por las mañanas con el olor de su pelo en mi nariz, o que durante el fin de semana me haya estado despertando por la noche mientras mis manos buscan sus pechos y su ombligo en el vacío.

"¿Qué querrá decirme?", pienso dando otro sorbo al café.

Pongo la cafetera de nuevo al fuego. El pato estira el cuello y las alas un momento para dirigirse a la orilla moviendo el rabillo como si se sacudiera algo que sólo él sabe que está ahí. Antes de meterse en el agua gira la cabeza y me observa un segundo. Extraños que se cruzan un instante con ese atisbo de comprensión. Vuelvo a mirar la pantalla del móvil. Las ocho menos cinco. Cómo he terminado aconsejándola sobre una relación con otro hombre, una relación que sé que es un desastre en potencia, algo que sé que le va a hacer daño sin remedio. Me he hecho la misma pregunta mil veces, puede que más. Lo he hecho, lo hago porque la quiero, porque quiero que sea feliz, porque, aunque esa relación ya se ha ido al carajo, ella sigue con la ilusión de que podrá reflotarla, sacarla adelante y, por mucho que me duela, es lo que quiere, lo que desea. "Ojalá lo consiga", pienso con un peso de toneladas aplastándome el corazón.

Pulso la tecla de llamada. Las ocho de la mañana de un domingo de finales de Noviembre. Contesta soñolienta mientras me viene a la cabeza la imagen de su cuerpo bajo las sábanas, el olor de su pelo, la piel de su cuello en mis labios... - He visto las llamadas de anoche, ¿Qué fue?- no sé si mi cerebro me juega una mala pasada, pero parece que se anima al escuchar mi voz, seguramente es sólo el anhelo de que sea así - Ayer logré hablar con...-, y mientras habla no puedo dejar de pensar en que yo sólo soy el pervertido, el eterno solitario, el que mira desde la orilla como un pato se aleja nadando en silencio casi sin quebrar la superficie del agua y sé que no volverá, aunque desee que esté a mi lado, apoyándome con un "cuacua" en este dolor que me parte el alma. Mientras la escucho hablar y le aconsejo que no presione al otro, que no asuste a quien quiere que le haga el amor por las noches y la haga estremecerse en mi lugar, aunque lo que deseo decirle es que lo deje todo y venga a abrazarme en esta orilla, suena en mi cabeza, al compás del frío, la canción de Maná, pero su estribillo no es "Sola", es "Solo", porque ese es mi sino, la soledad.

Yo soy... pero solo. El frío cerca mi alma, y lo peor de todo es que lo sé y no puedo hacer nada al respecto, excepto desear que el pato llegue sano y salvo a la otra orilla, aquella que nunca pisaré.

8X

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Colgado a las 8:06 por pervertido y guardado en | 13 tocadas de cojones »

Feas, esas grandes desconocidas e incomprendidas

He aquí a mi querida amiga de correrías Elena (sin h), a la cual conocí­ una noche de juerga apoteósica en un lugar de la marcha de cuyo nombre no logro acordarme. Está en mi baño con un gorrito que no sé de donde demonios sacó (dice ella que del roperito. No tenía ni idea que tuviera ese tipo de artilugios). Ahora mismo la tengo aquí­, al lado mío, viendo como escribo esto así que el permiso para publicar la fotito en cuestión se sobreentiende (siento la calidad de la foto pero para estar hecha con un móvil no está nada mal). Ella misma dice que no es ninguna belleza, vamos, que es fea. Como podemos ver no es que sea Demmy Moore... pero no tiene nada que envidiar a la susodicha. Lo digo en serio.


Todo momento tiene su canción


Discover Datarock!


Existe un gran menosprecio de las féminas hacia la capacidad de deseo de un hombre. Y esto lo digo en serio, dan por sentado que a nosotros nos vuelven locos esas mujeres de tetas siliconadas, labios neumáticos y culos erectos. A los hombres lo que nos vuelve loco es divertirnos. Y lo que nos asusta es atarnos, pero es que a vosotras también. Tiempo al tiempo.

Yo diría que me divierto mucho con Elena, y creo que ella conmigo también. Nos vemos un par de veces en semana, comemos algo en la cama, nos echamos una botellita de vino y a solazarnos.

Así que no lo duden, si creen que son feas hagan el intento, elijan a un hombre divertido y diviértanse.

Bechito para Elena por dejarme usar su foto (quiero desagraviarla porque piensa que es fea, a mi me parece una mujer muy guapa, inteligente y divertida, aunque, y esto lo digo ahora que no me lee, debería coger un poco de solito en esos pechitos y en ese culito que esas marquillas no son sanas).

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Colgado a las 9:38 por pervertido y guardado en | 3 tocadas de cojones »

¿Cuanta indecencia hay en una foto?... ¿Y en un poema?

Siempre me he preguntado hasta que punto el arte puede llegar a ser indecente. O viceversa, si la indecencia puede ser arte (Parto de la base que la indecencia existe, un supuesto del todo incierto). Alquien podría ver esta foto y opinar que es indecente, sin embargo pertenece a la colección MetArt, una prestigiosa colección de arte fotográfico. Si una persona no es capaz de ver arte en esta foto, ¿es que está tullido? ¿es imbécil? Yo dirí­a que sí, pero para gustos colores, para olores las flores y para las tetas los sujetadores (aunque los sujetadores también tiene usos diferentes a este que explicaré en otro momento). Tengo muy claro que opinarían los decentes de la época de la Maja Desnuda. En realidad lo que me jode son esos decentes, que son los mismos de hoy día, son esos a los que les rechinan los dientes si aparece una teta en la tele pero disfrutan como enanos con Aquí hay tomate y una película de esas sangrientas, mientras más muertos mejor. Les voy a dedicar un poema de Sergi Puertas, que por cierto tenía blog por estos lares (Mucho ruido y pocas balas), muy recomendable, como leer a Bukowsky.

Todo momento tiene su canción


Discover Ute Lemper!


Para todos los decentes del mundo, que os follen:

POETA (Trip Hop Love Holocaust Stravaganza Mix 73 bpm)

Ella Oh marchó
dejando solo y apesadumbrado al poeta.
Escuchadle Oh evocarla en desgarrado verso.

Son versos que lloran que aman que se lamentan
Oh ángel mío aquellos atardeceres etcétera
y así­ sucesivamente
nos atormenta hasta la jaqueca
bien callando en sus versos
que desde su partida
se masturba como una bestia.

Oh amada...: Y dale. Ya vale:
Claramente hemos comprendido:
Nuestro cretino fue cabalgando
por alguna guarra que
decidió después darle puerta.

Mas seamos humanos:
Tenga alguien la bondad
de alcanzarle al hombre una soga
o en su defecto
el número de teléfono de algún prostí­bulo aseado.


Sergi Puertas.

8X

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Colgado a las 11:52 por pervertido y guardado en | 4 tocadas de cojones »

Perversión, ¿¿¿Qué coño es una perversión???

Según el diccionario 'perversión' es acción de pervertir o pervertirse. Estado de error o corrupción de las costumbres. Sexual. Pat. Anomalía del instinto sexual. O lo que es lo mismo, valiente gilipollez. ¿Que significa pervertir las costumbres? En este caso, ya que los homosexuales se casan y la costumbre es que sólo se casen los eteros, ¿son los homosexuales unos pervertidos? Como decía, valiente gilipollez. ¿Y que demonios será una anomalía del instinto sexual? ¿Follar con animales? ¿Con cadáveres?


Todo momento tiene su canción



Me acabo de dar cuenta de que el diccionario es muy poco claro, tanta generalización induce al error. Así que me voy a tomar el trabajo de aclarártelo, de hacer que sepas lo que es un pervertido nada más verlo por la calle. Y si puedo, y no lo eres ya, voy a intentar pervertirte...

Yo soy un pervertido. Y sé que lo soy porque me gusta follar, y como me gusta follar lo hago con todo lo que se me pone a tiro. Ah, ¿que tú también? pues ten cuidado. A lo mejor te encuentras a alguien como yo y no vuelves a descansar.

No te rindas, resístete, me gusta más, me hace desearte mas, hasta que te consiga, después me desearás tú. Podrí­a parecer que soy peligroso, soy lo que parezco, no te engañes, pero no me dedico a matar a nadie, no me llamo George Bush ni José Mª Aznar. Yo sólo soy un pervertido, no un sociópata.

¿O si?

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Colgado a las 21:34 por pervertido y guardado en | 5 tocadas de cojones »